· El agresor intentó impedir que llenaran sus baldes; luego fue por una pistola y disparó
Saúl Maldonado / La Jornada 09/06/2012
Durango, Dgo., 8 de junio. Una
niña indígena de ocho años fue asesinada de un balazo porque tomó agua
para su familia de un pozo, ubicado en un poblado contiguo a donde
vivía, en el municipio de El Mezquital, la zona tepehuana del estado. En
esa región, 350 comunidades rurales están sin agua y eventualmente el
gobierno les surte con pipas.
Regina Flores Flores caminó más de un kilómetro y medio desde su
comunidad para llegar al pozo de agua. Acompañaba a su padre y cargaba
su propio bidón. Vivía en El Chalate, un poblado localizado en Santa
María de Ocotán, municipio de El Mezquital.
Cuando Regina y su padre llegaron al pozo, ubicado en el poblado
Cantimplora, Agustín de la Cruz Flores les hizo el alto, queriéndoles
impedir que llenaran sus barricas. Los hombres iniciaron un pleito
verbal.
Minutos después De la Cruz se retiró hacia su domicilio, mientras
padre e hija llenaron sus tres barricas y se dispusieron a marcharse.
Habían caminado unos metros cuando Agustín de la Cruz salió de su casa,
pero esta vez con una pistola en mano y empezó a dispararles. Regina
cayó al suelo con una bala en la espalda. El impacto fue sobre su riñón
derecho lo que le provocó una hemorragia que derivó en la muerte.
Tras lo ocurrido, Agustín de la Cruz se dio a la fuga. De acuerdo con
las primeras investigaciones, los pleitos por el agua entre los
habitantes de El Chalate y Cantimplora no son nuevos. La comunidades
están en una zona serrana, a la que se accede en camiones de redilas –no
pueden transitar los autobuses de pasajeros porque son casi brechas–, y
que desde la capital del estado está a no menos de siete horas de
camino.
Vecinos de La Cantimplora dijeron a la fiscalía que no era la
primera ocasión que De la Cruz discutía con los habitantes de El Chalate
cuando éstos llegaban para tomar agua del pozo.
Incluso, con los padres de la pequeña Regina había peleado varias
veces, y siempre los amenazaba diciéndoles que si volvían les echaría
bala porque el pozo era propiedad de los habitantes de La Cantimplora.
El Chalate y La Cantimplora son parte de esas 350 comunidades rurales
sin agua desde hace más de un año (no llueve desde hace 18 meses) y el
líquido les llega en forma irregular porque los caminos son difíciles de
transitar.
En otras 400 comunidades se han instalado tinacos de 10 mil litros,
los cuales se llenan cada semana para que de ahí consuman agua los
habitantes del lugar mientras les vuelven a surtir.
Las 10 presas más importantes del estado, y las de mayor tamaño se
encuentran a un nivel promedio de 39 por ciento de almacenamiento; dos
están por abajo del 10 por ciento; cinco más por abajo de 30 por ciento y
las restantes alrededor de 40 por ciento; sólo una alcanza el 60 por
ciento de almacenamiento.
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